"Conga surge con prepotencia de García"

Domingo 04 de marzo de 2012 - 08:10 am                            El Comercio.pe / Política

Ricardo Giesecke: "No soy antiminero, pero me opongo al abuso"

El ex ministro del Ambiente dijo que Yanacocha sembró varios vientos y hoy cosecha tempestades.
Confía en que Ollanta Humala actuará con inteligencia


Giesecke


MILAGROS LEIVA GÁLVEZ
El Comercio

Experto en temas ambientales, Ricardo Giesecke sigue diciendo su verdad sobre el proyecto Conga.

Aunque le duela a la minera, el ex ministro del Ambiente dice que deben entender que con prepotencia no se logrará ningún acuerdo.

En el tema de Conga usted puso el dedo en la llaga.
Recuerdo que Herrera Descalzi, el ex ministro de Energía y Minas, dijo que el estudio de impacto estaba bien y usted salió a decir que no era verdad.
El proyecto Conga no existía en la mente de nadie cuando Ollanta comienza a gobernar.

Nos enteramos a los primeros cien días.

El 2 de noviembre los alcaldes de Celendín, Bambamarca y otros anexos tenían un plazo de huelga corriendo y decían que nadie les hacía caso, cuando llegamos a Cajamarca nos dijeron que Yanacocha quería desaparecer sus lagunas y yo no podía creerlo.

Me invitaron a ver la laguna El Perol y Azul, y fuimos con los ministros de Agricultura y de Energía y Minas.

Me dio mala espina que al helicóptero subiera Darío Zegarra, el gerente de Relaciones Comunitarias de Yanacocha.

Cuando llegamos a El Perol, había como ocho mil personas.

¿Como ocho mil personas?

Así como te digo.

También estaban Benavides y Santa Cruz, de Yanacocha; y al otro extremo, Santos y los alcaldes con los que habíamos quedado en encontrarnos.

Eran cinco contra ocho mil.

Era obvio que todo estaba montado por Yanacocha.

¿Cree que el apoyo de las 34 comunidades aledañas es montaje?

No, puede ser real, pero tiene un interés concreto.

La minera les ha dado créditos para que compren equipos y luego participen como subcontratistas.

Es una forma de coaccionar, hasta cierto punto.

¿O de incluir?

En Canadá la comunidad tiene todo el apoyo del Estado, que paga el estudio ambiental, la consultoría más el bufete de abogados; a la hora de negociar se habla de igual a igual y no es una situación dispar.

En el Perú tenemos 350 conflictos, de los cuales 300 son socioambientales, algo que no está caminando bien. ¿Crees que la gente de Yauyos sabía que se iba a construir la central de Platanal?

No tenía ni idea.

Es como si alguien quisiera poner una explotación frente a tu casa y tú ni enterada.

Por eso la consulta previa.

¿Yanacocha debe seguir o no?

Si hace las cosas bien, ¿por qué no?

No soy antiminero, pero me opongo al abuso.

Recuerda el temor que tienen de perder el agua, las lagunas son parte de sus vidas, de sus ancestros, a nadie se le ocurre tomar el pH para ver si se destruye.

¿Para usted es una locura saber si una laguna está contaminada?

Para mí es una locura analizar una laguna para luego deshacerme de ella, porque, ojo, no es el único servicio ambiental que presta, hay un tema de humedad, de pastos, de ecosistema alrededor.

No es que pongo un reservorio y ya está.

¿Y dónde queda el tema teísta?

Eso también importa, recuerda que el Quilish es considerado un apu.

Debajo de la laguna hay oro, pero si no les interesa a los pobladores que desde hace milenios habitan cerca de la laguna, ¿cómo de la noche a la mañana vienes a decir que por una concesión te la puedes tirar abajo?

Usted dijo que el daño en la cabecera de la cuenca es irreversible…

Si se hace como plantea Yanacocha, es irreversible. ¿Pero qué pasa si se hace de otra manera?

Se harán dos tajos enormes de casi 170 metros de profundidad y toda esa tierra la tienes que procesar.

¿A dónde? En esas lagunas…

Dos lagunas servirían para el oro, las otras dos para el desmonte…

Es la idea, ¿y por qué en simultáneo?

¿Por qué no empezar con una y usar la otra para el desmonte y cuando se termine volver a empezar y así se salvan dos lagunas y no se tocan?

La respuesta es que el proyecto tiene rentabilidad terminal.

¿Invertirías 4.800 millones de dólares para tener 9% de rentabilidad?

Yo no invertiría ni diez mil.

Yanacocha está acostumbrado a hacer las cosas como les da la gana .

Santos y Saavedra también están muy cerrados, ¿o no?

Ellos suelen decir: conocemos a Yanacocha, siempre hacen lo que le da la gana y salen con su gusto desde hace 20 años, ellos se sienten el último eslabón de la cadena.

No hay que mentir, así han funcionado las cosas.

Cuando yo fui a ver la laguna Azul sin avisar, partí por carretera y cuando llegamos a Hierba Buena vi la primera tranca sobre la carretera regional que le pertenece a Yanacocha, ellos deciden quién pasa y quién no.

Manejan el tránsito.

Pero la carretera es de todos los peruanos, tenemos tránsito libre.

Eso sucede. Piden documentos y todo.

Así ha sucedido durante los últimos años.

Es el colmo, pero eso pasa.

Yo me reuní con los directivos de Yanacocha y les dije lo que pensaba.

¿Por qué tirarse abajo las lagunas y los bofedales y encima dicen que veinte años después se armarán bofedales?
¿De cuándo aquí se puede?

No conozco experiencia de humedales reconstruidos en zonas altoandinas.

¿Entonces no le parece construir los reservorios?

Yo pedí salvar por lo menos dos lagunas.

Les dije: ¿Por qué no construyen desde ya el reservorio y sueltan agua ni bien empiece la sequía?

Imagínate a la gente feliz, así se negocian las cosas.

La gente no tiene por qué creer en la buena voluntad de Yanacocha con todas sus historias de contaminación.

No puede ser que afectar lagunas y bofedales sea impacto mediano o bajo.

Tiene efectos graves, es como hacer una operación en la cabeza, por favor.

¿Qué le contestaron?

Les dijimos todas las observaciones y ellos dijeron que todo estaba resuelto, y no era así, yo sentí que nos tomaban el pelo y paramos todo.

Hicimos nuestras observaciones y se las llevé al primer ministro Lerner y cuando él leyó dijo que eso causaba indigestión.

Así como estaba Conga, no podía ser y se lo dije al presidente Humala.

Yanacocha se dio cuenta de que no podía convencernos por más que entregue mil páginas.

El presidente Humala también se quedó sorprendido.

Nadie puede dejar pasar lo que dicen inicialmente, creo que Conga va, pero no como quiere Yanacocha.

Algunos dicen por qué se preocupa si la laguna está contaminada.

Es gente que vive lejos de la laguna y que nada tiene que ver en este asunto.

A mí me interesa la gente de la zona, no se puede decidir su vida simplemente porque un perito dice sí, hay que crear un puente para que entiendan que puede ser posible y que incluso el cambio climático los dejará sin agua y un reservorio puede ser la solución.

El tema pasa por dejar la prepotencia.

¿Qué le dijo el presidente Humala después de su informe?

Cuando se cambió el Gabinete me llamó, él ya había tomado la decisión de detener Conga por olfato y me pareció bien porque la nariz nunca engaña.

Yo siempre lucharé por el medio ambiente y hemos dejada abierta una discusión que nunca se había producido en el Perú: hay que revisar los estudios de impacto ambiental, las certificaciones, por qué la gente no lo acepta.

Ha existido un abuso y ha explotado, el gobierno de García ha sido propiciador de las inversiones a costo de pasarle con aplanadora a todo el mundo.

Conga surge con García, el estudio ambiental es presentado en marzo y en octubre se valida.

¿Eso está mal? ¿Fue muy rápido?

Eso es un récord Guinness.

Los estudios de impacto duran entre 30 y 45 meses. ¿Por qué tanta rapidez?

¿Hubo plata por lo bajo?

Mi nariz me dice que hubo algo raro.

Entregaron un estudio de 25 mil páginas y el Ministerio de Energía y Minas contrató a terceros para estudiar el informe porque no tenía gente. ¿?

Quién pagó la revisión? Yanacocha.

No se pasen pues. Cortaron esquinas por todas partes.

¿Engañaron al presidente García o sabía todo y se hizo el sueco?

Él quiso sacar Conga por la inversión, eso digo pensando bien.

¿Y pensando mal?

Yanacocha le dijo: ya pues presidente, ayúdenos.

¿Le apenó irse del gabinete?

Sí, porque era un gabinete de lujo, estuvimos en la conformación de este Gobierno.

Hoy tenemos ministros que no votaron por Ollanta.

¿Qué le parece el ministro Valdés?

Tengo un problema personal con él.

Creo que no es tan capaz como lo pintan. 

Fuente El Comercio

Enlaces

¿En qué momento se jodió Conga?...

Quizás una de las preguntas más difíciles de responder por la complejidad que representan y abarcan sus componentes, tanto sociales como económicos, ecológicos y políticos.

Por Ybrahim Luna

Hubo un tiempo en que la mención “Conga” no llamaba a preocupación.

Hablamos de un proyecto que se presentaba independiente, transparente y casi un ejemplo de cómo convivir con las comunidades dentro de la zona de influencia.

Una empresa que era la envidia de sus vecinas, las que a menudo se veían convulsionadas por diversos conflictos.

¿Cómo consiguieron esto? Prometieron chamba. Los famosos cupos laborales.

Todo el mundo tenía una perspectiva de mejora económica por el trabajo que les habían asegurado para las próximas décadas.

Por aquel entonces los dirigentes ambientalistas no eran bien recibidos en las comunidades.

Algunos hasta fueron echados entre pifias e insultos. De las lagunas se hablaba muy poco.

La labor de explicar los impactos ambientales era una tarea muy delicada y se daba paso por paso, en exposiciones, con proyecciones y videos institucionales.

En un inicio solo se habló de explotar la Laguna El Perol, pero no estaba claro cómo.

Con el tiempo se habló de “trasvase”, y ya no de una, sino de dos lagunas.

Los comuneros se preguntaban cómo era posible trasvasar una laguna natural, pero la empresa minera se las arreglaba para crear una idea de equilibrio ecológico.

Para entonces ya existía cierta desconfianza social, la que se atenuaba con las propuestas de trabajo e inversión.

La empresa pronto se dio cuenta que había excedido su capacidad real de oferta y que tuvo que decir basta: no habrá trabajo para todos.

Esto se sumó a otro proceso social complicado: los límites de la zona de influencia.

O sea, solo hasta este punto es mi responsabilidad social, de aquí hacia allá ya no tengo nada que ver.

¿Pero qué pasa cuando por toda esa zona que no se considera de influencia van a transitar a diario las maquinarias, los trabajadores y funcionarios de la empresa minera que ganará millones y millones de dólares?

Quienes veían pasar las camionetas polvorientas por sus narices fueron creando un rencor que terminaría en reclamos que la empresa minera buscaría solucionar nuevamente con “cupos laborales”.

Llegó un punto de tal derroche económico que se creyó que todo se podría solucionar con dinero y más dinero.

Corrían las semanas, meses y años en relativa calma, con algunos percances menores pero llevaderos para la empresa.

Conga había logrado crear exitosamente una idea de independencia con respecto a Yanacocha, a tal punto que muchos ni siquiera las asociaban o las consideraban dos empresas abismalmente diferentes, casi ambivalentes. Minas Conga S.R.L. tenía una gran aceptación en Celendín y podían participar, por ejemplo, en su corso carnavalesco en medio de aplausos.

Pero llegó el momento en que los comuneros vieron llegar a ingenieros de Yanacocha, a las camionetas de Yanacocha, a personal con chalecos, cascos y fotocheks de Yanacocha.

¿Qué está ocurriendo? se preguntaban.

Los funcionarios de Conga encontraban algunas excusas creíbles al inicio y lograban salir del interrogatorio.

Pero Yanacocha les exigió a los trabajadores de Conga que ya era hora de que las comunidades entendieran que el proyecto era de Yanacocha.

Se les dijo que debían ponerse la camiseta y no tener vergüenza.

Así Yanacocha mostró que Conga era su hija, y no un proyecto independiente como se creía al inicio.

Quizá quisieron lavar su mala fama con Conga.

Yanacocha no solo exportó su personal, sino también su forma de trabajo, incluida la prepotencia de algunos de sus funcionarios y capataces.

En la mentalidad comunera cajamarquina, Yanacocha tiene una pésima recordación, ya sea por no cumplir sus compromisos, por denuncias de contaminación, por el desastre de Choropampa, por los muertos de Combayo en enfrentamientos con Forza, por el seguimiento al Padre Marco Arana, etc., etc.

Existe un rechazo prácticamente tácito a todo lo que haga Yanacocha en Cajamarca.

Las cosas empezaban a ponerse tensas.

Los comuneros ya no creían tanto en que el “trasvase” de las dos lagunas se haría sin afectar el medio ambiente, o que les cumplirían sus cupos laborales, o que trabajarían sin ser abusados por la mina con peor reputación de la zona.

Para entonces, los dirigentes sociales y ambientalistas empezaban a tener una mayor acogida en sus visitas a las comunidades.

Y ya no se hablaba de trasvasar dos lagunas, sino de eliminar todas las lagunas de la zona de Conga y de reemplazarlas con tres o cuatro reservorios.

La afectación real de sus aguas puso a los comuneros en más alerta que nunca.

La aprobación del proyecto minero por parte de muchas comunidades de la zona de influencia no se daba necesariamente porque creyesen en las bondades de la gran minería, sino porque es una, o probablemente la única, forma de salir de la miseria.

En lugares donde el Estado nunca va a llegar, donde nunca va a proporcionar una forma sostenible de desarrollo, es fácil entender que si una minera llega y ofrece trabajo y un precio “razonable” (aunque siempre sea poco) por las tierras, la gente va aceptar lo real, lo tangible.

Los pobladores saben (o lo consideraban) que es imposible luchar contra una minera, ya que el Estado y la minera son uno solo.

Por lo que, antes de acabarse la vida luchando contra un imposible era mejor sacarle todo el provecho posible, ya que además estaban en su derecho por ser sus tierras.

Pero como decimos, de ahí a creerse el comercial de las bondades de la mega minería, estaban muy lejos.

El eje principal: la necesidad.

Los humores andaban alterados, la gente estaba descontenta porque los cupos laborales parecía que ya no se cumplirían en su totalidad, la gente fuera de la zona de influencia empezaba a reclamar más derechos y beneficios, la verdadera identidad de Conga, Yanacocha, causaba mucha desconfianza y temor, la preocupación por las lagunas y el futuro de las aguas empezaba a ganar terreno, los dirigentes sociales y líderes ambientalistas (antes echados, ahora convocados) tenían mayor convocatoria.

Pero aún con todo eso, la cosa parecía “manejable”

Entonces, ¿qué ocurrió para que todo cambiase?

En primer lugar se empezó a hablar de un rondero al que todos en la zona conocían y a quien respetaban, Gregorio Santos.

El conocido Goyo, quien enarbolaba un discurso de confrontación contra los abusos de la gran minería, postulaba por segunda vez a un cargo regional en Cajamarca.

Y ganó.

Entonces, mucha gente se sintió por primera vez representada y con ánimos de saber que podía volver a luchar sin perder las esperanzas.

“A Goyo no lo hemos conocido recién en la elecciones, sino de mucho antes, él es nuestro hermano rondero que ha venido aquí a escucharnos cuando nadie venía”, dice una campesina de la zona de influencia.

En segundo lugar, Yanacocha anuncia que Conga sería la mayor inversión minera en la historia del Perú, y una de las más grandes de Latinoamérica.

Hasta hace unos años, el proyecto Conga era tomado como un proyecto menor, basado inicialmente en la explotación de cobre.

Luego se habló de oro y plata.

Nada del otro mundo.

Pero al anunciarse que sería lo más grande que el país vería en su vida republicana, muchos factores cambiaron y muchos resortes se dispararon, entre ellos los ambientales y políticos.

El que Yanacocha haya dado luz verde a su proyecto Conga el 27 de julio, horas antes de la asunción de mando de un nuevo presidente, generó mayores especulaciones.

Mucho tuvo que ver la propia empresa minera y sus errores (de los que no parece aprender) para que el clima se enrareciera en su contra.

Pésimo manejo logístico.

Como breve recuento: una familia era desalojada por la Dinoes ante los gritos desesperados de una mujer, el video recorrió de inmediato las redes sociales.

Un ministro regresaba a Lima en el avión privado de la Newmont, y ocho heridos (uno quedará paralítico) era el resultado de un enfrentamiento en la laguna El Perol cuando las cosas ya estaban avanzadas.

Retomando, en tercer lugar, un candidato a la presidencia, también reincidente en sus aspiraciones electorales, se presentaba en Cajamarca con un discurso reformador y al parecer antiminero: “¿ustedes, toman agua o toman oro?”.

Era Ollanta Humala Tasso, y también ganó.

Fue  presidente de la República.

Entonces, el cambio y el respeto de los derechos básicos ya no eran meras esperanzas, sino posibilidades reales.

La gente podría reclamarle a la mina que no contaminase sus aguas, que invirtiese mucho más para el cuidado del medio ambiente y que de realizarse actividades mineras (en lugares adecuados basados en una zonificación ecológica económica) éstas deberían dejar  mayores ganancias para las comunidades.

El SNIP y el MEF ya no serían un obstáculo para el desarrollo real y se prescindiría al fin de esa política asitencialista de las mineras y el Estado.

Tenían a un presidente regional de izquierda (Patria Roja) en Cajamarca, y a un presidente nacionalista en el Gobierno.

Todo parecía cambiar.

En cuarto lugar, para entender el conflicto, tenemos a un Ollanta Humala, tras cien días de gobierno diciendo ante un grupo de periodistas que ¡Conga va!

Así, sin rodeos ni anestesia. Conga va, porque de esa plata saldrán los activos para poder realizar la gran transformación.

Y peor aún, un presidente diciendo que no quiere reservorios, sino lagunas modernas.

Nadie entendió nada, solo se sintieron traicionados por el hombre en el que depositaron todas sus esperanzas.

Pero aún les quedaba una carta: Goyo.

Y en quinto lugar, el contundente informe Gieseck que revela que dos lagunas servirían nada menos que de botadero de desechos contaminados del proceso minero, además de puntualizar que “la Ley de Recursos Hídricos en su artículo 75º, reconoce las cabeceras de cuenca como zonas ambientalmente vulnerables, pudiendo inclusive declararse su intangibilidad”, y dado que “el Proyecto se desarrollará sobre una cabecera de cuenca que abastece a 5 microcuencas, se recomienda una mayor evaluación…”.

Informe que fue determinante para potenciar los reclamos contra el proyecto minero.

Y que servirá –creemos- en un futuro cercano para establecer un punto dirimente entre los peritos contratados por ambos partes en conflicto.

Ahora que el proyecto Conga (ocultando el logo de Yanacocha) ofrece, a través de spot televisivos, decenas de beneficios, ¿la gente aún estará interesada en la oferta?

En fin, entender y analizar la problemática cultural, económica, ecológica y política de un conflicto social en el Perú es una tarea ardua que no se pretende concretar con este breve artículo, pero al menos se ensaya un acercamiento a algunas probables razones que expliquen, para decirlo en vargasllosiano, ¿en qué momento se jodió Conga?.


Fuente: Diario La República  Política Columnistas

Enlaces:
http://www.larepublica.pe/14-03-2012/jose-pelaez-la-fiscalia-no-busca-criminalizar-la-protesta-en-caso-conga-ni-perseguir-dirigentes
http://www.larepublica.pe/14-03-2012/procesan-mas-de-40-lideres-que-se-oponen-al-proyecto-de-minas-conga

"Argumentos concretos y sensatos del xq´ Conga no vá"

Viernes, 18 de Noviembre de 2011 10:21
Paul E. Maquet  La Palabra Ingenua

Conga no va.
No hay nada de radical en decir eso: no estoy diciendo “no a la minería”, estoy diciendo NO a este proyecto específico.

¿Por qué? ¿Por necio? No, al contrario, por argumentos concretos y sensatos.

Primero, porque cuatro lagunas naturales no se pueden reemplazar por reservorios artificiales.

Eso está claro: no es lo mismo.

Las lagunas son un ECOSISTEMA, con múltiples y complejas conexiones entre el agua y los demás elementos vivos y no vivos.

Además, las lagunas de toda la zona donde se piensa realizar el tajo abierto se conectan con las nacientes de los ríos y derivan sus aguas, tanto de manera superficial como subterránea, hacia las partes inferiores de la cuenca.

El propio Estudio de Impacto Ambiental (EIA) lo señala, al indicar la presencia de “gradientes de agua subterránea que descienden de las cumbres del altiplano a los valles de los cursos de agua”.

El EIA reconoce que el proyecto “tiene el potencial de impactar tanto la calidad como la cantidad de los flujos de las quebradas aledañas” y que “representaría una variación en los niveles de infiltración, en la distorsión de los flujos hidrogeológicos como consecuencia (de) presas que cortan casi en su totalidad el flujos subterráneos”.

¿Queda claro este punto?

Se va a destruir lagunas que se conectan de manera subterránea con las partes superiores e inferiores de la cuenca, y esos flujos serían cortados “casi en su totalidad”. No lo digo yo, ¿ok?
¿Qué propone el EIA de Conga?

Que ese problemita se puede solucionar construyendo cuatro reservorios “de mayor capacidad”.

En efecto, el dato es impresionante: los reservorios que construiría la empresa tendrían una capacidad de 10 830 000 metros cúbicos de agua, versus los 2 600 000 que albergan actualmente las cinco lagunas que desaparecerían.

Pero estos reservorios servirán para captar agua de LLUVIA.

Eso es lo que tiene que quedar bien claro: los reservorios no sirven para reemplazar de manera integral los servicios medioambientales que brindan las lagunas naturales, los bofedales que las rodean y todo el ecosistema circundante –como lo ha sugerido el propio ministro de Ambiente-.

Sólo sirven para guardar agua de lluvia, agua superficial.

¡Y eso está muy bien!

De hecho, nadie se opone a la construcción de los reservorios, que efectivamente permitirían equilibrar la disponibilidad de agua a lo largo del año. ¡Que se construyan los reservorios!

Pero ¡que NO se destruyan las lagunas!

Porque las lagunas no son baldes de agua ni recipientes, como muy bien explica Marco Arana en esta entrevista.

Esa es la diferencia entre un simple enfoque ingenieril tradicional y un enfoque ECOSISTÉMICO.

Ollanta Humala se ha hecho merecedor al premio “la frase más tonta del año” cuando dijo, en su discurso de esta semana:  “exigimos a la empresa a que no vengan a hacer reservorios de cemento, queremos la construcción de lagunas modernas para ese trasvase con tecnología de punta, y en ese sentido exigimos a la empresa que haga un mayor número de lagunas”.

Lamentablemente, el ser humano aún no ha aprendido a hacer lagunas.

El proyecto Conga se basa en enfoques del siglo XIX y XX (“el ser humano es capaz de reemplazar a la naturaleza” y “los elementos de la naturaleza no tienen relación entre sí y los podemos modificar a nuestro antojo”) que no son capaces de enfrentar el principal desafío del siglo XXI: la disponibilidad de agua en un contexto de cambio climático.

Suena bonito decir “oro y agua”. Pero es imposible cuando el oro está exactamente DEBAJO del agua, como en este caso.

Hay un par de razones adicionales para decir NO a Conga.

Por un lado, que el proyecto no cumple con la Ley.

Así es.

Lo que pasa es que en el Perú nos hemos acostumbrado a que sólo se cumpla la parte de la Ley que le conviene a algunos grupos poderosos.

Pero así como la Ley dice que el Ministerio de Energía y Minas (MEM) aprueba los EIA, la Ley también dice que las regiones establecen su zonificación económica y ecológica (ZEE).

Pues bien, Cajamarca es una de las pocas regiones que ha elaborado ese estudio, que define que la zona donde se piensa realizar el proyecto es “de alta importancia hídrica”.

Sin embargo, este análisis no ha sido tomado en cuenta por el MEM. La Ley también decía que las municipalidades pueden declarar “zonas protegidas”.

El 2004, la Municipalidad de Celendín declaró como “zona protegida” el área de influencia de Conga.

Tres años después, el 2007, Alan García dio un decreto supremo quitando a los municipios esa atribución. Ya sabemos que las leyes no son retroactivas, claro, pero parece que a veces sí.

Por último, la Ley (de recursos hídricos) dice que “el Estado reconoce como zonas ambientalmente vulnerables las cabeceras de cuenca donde se originan las aguas” y que “la Autoridad Nacional (del Agua, ANA), con opinión del Ministerio del Ambiente, podrá declarar zonas intangibles en las que no se otorgará ningún derecho para uso”.

Es decir, la Ley también ampara a los que nos oponemos a Conga.

Pero, como dijo Stanislaw Jerzy Lec, “todos somos iguales ante la Ley pero no ante los encargados de aplicarla”.

Por último, hay un serio problema de credibilidad.

No a Conga, también, porque ¿quién le cree a Yanacocha?

Claro, podemos abstraernos, irnos al mundo de las ideas y no a la historia concreta.

Pero si vemos el prontuario de Yanacocha, una empresa cuyos “services” de seguridad  han hecho seguimiento parapolicial a líderes ambientalistas (uno de los cuales fue asesinado en circunstancias que aún no han sido aclaradas), una empresa que empezó con un proyecto que implicaba desaparecer cuatro lagunas y que ya ha destruido más de 20, una empresa que derramó mercurio y luego pasó piola, ¡en fin!

Son demasiados casos como para hacer tabula rasa.

En estas cosas también cuenta la trayectoria.

Un antes y un después

Conga marcará un antes y un después en el Gobierno de Ollanta, como lo han entendido desde Aldo Mariátegui y la CONFIEP hasta Gregorio Santos y Marco Arana.

Aún no se cruza el rubicón, para usar la metáfora de Aldito M.

De hecho, hasta antes del discurso de Ollanta esta semana, las reacciones habían sido bastante cautas, y el ministro del Ambiente ha ofrecido una revisión del EIA que todos estamos esperando.

Lo que ha hecho Ollanta, salir a dar declaraciones como las que ha dado sin contar con el informe del ministerio de Ambiente, ha sido cuando menos audaz.

Y ha demostrado, sinceramente, ignorancia y torpeza en varias de las cosas que ha dicho.

Pero todavía se puede rectificar.

Tan simple como que el ministerio del Ambiente emita un informe técnico y se decida en base a eso.

EN BASE A ESO, y no al monto de inversión, a los compromisos, a Pensión 65 o al gravamen.

O, si se quiere más neutralidad, que el EIA se envíe a la UNOPS, cosa que hasta Alan García hizo con el proyecto Tía María.

Por cierto, en aquella ocasión el organismo internacional hizo 138 observaciones al estudio, demostrando que realmente los criterios que usan el Estado peruano son risibles.

Ojo, repito: aquí no se trata de ser “antiminero” o “prominero”.

Para el caso, ambas posturas son ideológicas.

AMBAS. Se trata de juzgar si Conga va.

Todo indica que, si Conga va, la población va a sufrir escasez de agua en los próximos 15 o 20 años, y eso que aún no hay un modelo matemático elaborado por SENAMHI sobre los efectos del cambio climático en la zona.

Entonces, la pregunta de fondo es: ¿este Gobierno es capaz de poner los intereses de campesinos concretos por encima de los proyectos de inversión de una empresa?

Esa es la pregunta.

Porque si se trata de conseguir plata, pues que le cobren los impuestos a la Telefónica, que hagan la reforma tributaria y que luchen contra la corrupción, que fue lo que se prometió en campaña.

Ese fue el compromiso electoral, no Conga.

Ollanta ha dicho que no acepta chantajes de nadie.

La prensa de derecha lo ha interpretado como chantajes de la población en pie de lucha.

Pero ¿no es un chantaje decir “si no va Conga peligra el gravamen minero”?

Ese es el verdadero chantaje.

Tenemos derecho a exigir

En algunos espacios se ha vuelto una especie de lugar común rechazar a los que critican o burlarse de los que “esperaban algo”. Son dos extremos que llevan a lo mismo.

Por un lado, parece ser que si uno es crítico a Ollanta “le hace el juego a la derecha”.

Cosa más absurda: este es un proceso en disputa, todos lo sabemos, y así como la Sociedad Nacional de Minería tiene derecho a mover todas sus fichas para presionar al Gobierno, nosotros, el 30% que votó por un cambio en primera vuelta, también tenemos derecho a presionar, si es necesario con movilización social, para que ese cambio se haga realidad.

Por el otro lado, algunos señalan que “Ollanta nunca fue de izquierda” y que si esperábamos un cambio de modelo hemos sido unos ilusos.

Pues ese es otro absurdo.

Aquí Ollanta no tiene que ser de izquierda para respetar el derecho al agua de la gente.

Tampoco tiene que haber un cambio de modelo para que un proyecto específico no sea aprobado.

Simplemente le exigimos a Ollanta no sólo que cumpla con sus promesas, sino que cumpla con el rol que tiene el Estado: garantizar los derechos de los ciudadanos.

 

* Los artículos reflejan la opinión de sus autores y no necesariamente coinciden con la de Alerta Perú ni Forum Solidaridad Perú.

Entrevista a Isaac Humala en "Abre los ojos"

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"Apristas desaparecieron patrimonio del Banco de Materiales"


El presidente de la Comisión de Fiscalización, Martín Belaunde Moreyra,
sostuvo a LA PRIMERA que los actos irregulares cometidos durante el
gobierno aprista han sumergido al Banco de Materiales (Banmat) en una
situación realmente “calamitosa”, pues se ha lapidado los fondos de esta entidad.







Detalló que se ha perdido el 87% de su patrimonio si comparamos el patrimonio de 2006 con el del año 2011. Al iniciarse el gobierno aprista esta entidad tenía un patrimonio neto de S/. 144’896, 444 que quedaron reducidos a S/. 18’129,491.

Agregó que existe una cartera pendiente de cobro de S/. 2,479’301,672.35 dividida en activa e inactiva.

Ahondó que la cartera inactiva se refiere a una cartera antigua que tiene un índice de morosidad del 94.56%, mientras que la cartera activa a una nueva que ostenta un índice de morosidad de 21.95%, cuando el índice de morosidad de un banco no debe exceder del 5% de morosidad.

“La situación del Banmat es calamitosa y por consiguiente creo que la solución es liquidarlo”, puntualizó.


Belaunde consideró que los directores ejecutivos del Fonafe también tienen responsabilidad civil por omisión y negligencia, ya que nunca advirtieron estas irregularidades.

“En ningún estado financiero en los últimos diez años habían obtenido un dictamen limpio de los auditores externos, eso ya era razón suficiente para averiguar qué pasaba.

En la memoria del Fonafe en el 2010, figuran las 33 empresas supervisadas y el Banco de Materiales aparece con 85 de 100, lo que es 17 de nota, siendo ello absurdo, y no se advierte nada, incluso se dice que ha incrementado sus activos”, acota.

Ante la insistencia de este diario, Belaunde admite que el exministro del ramo pudo tener responsabilidad, en alusión a Juan Soto Sarmiento.

El titular de Fiscalización aseguró haber conversado con el ministro de Vivienda, René Cornejo, quien respaldó la posibilidad de liquidar el Banmat.

LOS RESPONSABLES


El congresista de Alianza Parlamentaria, Yonhy Lescano, miembro de la Comisión de Fiscalización del Congreso, insistió en que la responsabilidad de la grave situación de insolvencia que afronta el Banco de Materiales debe recaer en todos los exministros de Economía y de Vivienda del régimen aprista.

En diálogo con LA PRIMERA, Lescano remarcó que esta situación perjudicó a miles de peruanos de escasos recursos y del Estado mismo.

En ese sentido, expresó su desacuerdo con el informe presentado el último miércoles por el presidente de la Comisión de Fiscalización, Martín Belaunde Moreyra, que recomendó la liquidación de esta entidad bancaria y la transferencia de sus activos al Fondo de Mi Vivienda.

Dicho documento, además, encuentra responsabilidad en exfuncionarios del Banco de Materiales como gerentes y deriva lo actuado al Ministerio Público y Contraloría.
“También debe incluirse a los peces gordos”, apuntó Lescano al desestimar que dicho informe solo responsabilice a exfuncionarios como Williams Luis Pabón, actualmente encarcelado por la sustracción de 5 mil expedientes técnicos que significaron una pérdida 4,728 millones de soles.

Asimismo, a los exgerentes José Ruiz Rabínez y Ricardo Moselli por presunto fraude a la administración de personas jurídicas.

FONAFE NUNCA ADVIRTIÓ DE IRREGULARIDADES


A criterio de Lescano, los primeros acusados deben ser los exministros de Economía como miembros del Fondo Nacional de Financiamiento de la Actividad Empresarial del Estado (Fonafe), organismo supervisor de Banmat, y los propios exministros de Vivienda.

Por ello anunció la posibilidad de presentar un informe en minoría si es que hoy se vota a favor del informe mostrado por Belaunde. Lescano, como representante de Acción Popular, dijo no estar de acuerdo con la liquidación del banco, debido a que miles de peruanos resultarían afectados y además porque fue una creación del expresidente, Fernando Belaunde.

Adujo que la intención de liquidar esta entidad sería para usar sus fondos en el pago de la deuda contraida por el Estado con los fonavistas.

EL EJECUTIVO


Precisamente, ayer Cornejo aseguró que el gobierno no descuidará la atención a las familias que necesitan créditos para la construcción, pese a la difícil situación económica del banco.

Explicó que el Banmat es actualmente una institución “sin recursos”, porque en el pasado se otorgaron créditos de manera indebida, que no fueron cobrados, o se cobraron pero los funcionarios encargados en ese momento “se quedaron con el dinero, lo cual representa un robo”.

Señaló que la ley de devolución de aportes al fenecido Fondo Nacional de Vivienda (Fonavi) ordena que los recursos del banco sean puestos a disposición de la comisión encargada de la devolución.

"MINISTRO: HABRÁ ATENCIÓN


En ese sentido, el ministro Cornejo anunció que el gobierno tiene diseñado y lanzará pronto un nuevo esquema crediticio dirigido a estas familias, a las cuales servía el Banmat y estaban vinculadas con la autoconstrucción.
El ministro dijo que este sistema crediticio será atendido por entidades financieras más pequeñas como las cajas rurales, municipales y Empresas de Desarrollo de Pequeña y Microempresa, para que administren el crédito “y evitemos lo sucedido en el pasado”.


P.D. Ministros y funcionarios de García redujeron patrimonio del Banco de 145 a 18 millones de soles. Hoy, Comisión de Fiscalización votará informe acusador.
 

Vilma Escalante
Redacción

Diario La Primera Política   Viernes 09 de marzo del 2012

INDULTO ¿Puede imponerse una reconciliación?

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